En Venezuela, el cambio climático agrega una nueva variante a la migración humana. Sus primeros indicios se relacionan con el agua y la sedimentación. Sin garantías gubernamentales ni datos oficiales, comunidades indígenas y urbanas se ven obligadas a desalojar sus hogares. Este proyecto asoma los testimonios de un fenómeno multifactorial.
En la Laguna de Sinamaica el pueblo añú se queda sin agua ni cultura. Las sequías, la contaminación y las inundaciones cada vez más intensas los convierten en desplazados climáticos.
Así lo muestran los datos satelitales y reportes en el campo recopilados por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF, por sus siglas en inglés) y Berkeley Earth. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) establece el aumento de la temperatura como uno de los indicadores más notables del cambio climático inducido por el hombre y los gases de efecto invernadero.
Por ahora, los datos sobre la temperatura, las precipitaciones y las mareas de una localidad específica en Venezuela provienen de los satélites. El gobierno venezolano no ofrece datos a la prensa. Las universidades públicas del país no reciben financiamiento del Estado desde hace más de 20 años para investigar y levantar datos independientes de forma constante.
No solo eso, tal como lo reportó el biólogo venezolano Jaime Requena en un informe para la Academia de las Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas en 2020: el gobierno también amenaza a los investigadores, si es que no han migrado antes por vivir en una nación con uno de los índices de desarrollo humano más bajo de Latinoamérica. La Academia ha reiterado en sus informes sobre el cambio climático la necesidad de contar con datos socioambientales públicos, locales y en terreno para contrastar los datos satelitales.
Al menos tres comunidades del norte del país se desplazan con un futuro incierto. No pueden pescar por el aumento de la aridez, no tienen casas que aguanten la erosión costera ni refugios para eventos extremos.
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